Galaxia de Hugo

Hugo, el mar y su historia

10 años | 11 m²

Objetivo principal: Crear un espacio donde Hugo siga sintiéndose conectado al mar, trasladando esa sensación de calma. Convertir su habitación en un refugio propio donde poder parar, observar, imaginar y crecer acompañado de aquello que le hace sentir en casa.

  • Hugo (10 años) ha crecido cerca del mar. El sonido de las olas, el horizonte y la sensación de libertad que transmite el agua forman parte de la banda sonora de su vida.

    Su familia quería que su habitación se convirtiera en una extensión de su pasión. Su habitación debía sentirse como un trocito más de mar.

    Entrar en su habitación y seguir sintiendo ese vínculo.

    Y, sobre todo, que el ventanal que daba al océano se convirtiera en algo más que una vista: en un lugar para estar, pensar, leer o simplemente mirar el mundo que le gusta. Su propio horizonte.

  • El diseño nace de una historia.

    Hugo necesita que el mar forme parte de su vida cotidiana.

    Por eso planteamos el diseño como un espacio donde el interior y el exterior se hablan.

    La habitación no compite con el paisaje. Lo abraza.

    El objetivo era que Hugo pudiera abrir la ventana y sentir que su mundo marino estaba allí, frente a él, tranquilo y disponible.

    • El ventanal con vistas al mar como corazón del espacio.

    • Creamos un pequeño banco de lectura frente a la ventana para que Hugo pudiera sentarse a mirar el mar, leer o descansar. El horizonte se convierte en parte de la habitación.

    • Azules que recuerdan al océano

    • Trabajamos distintos tonos de azul para evocar profundidad y calma, como si el espacio tuviera varias capas de agua.

    • Guiños marinos sutiles

    • Conchas, estrellas de mar y elementos del mundo submarino aparecen de forma discreta, como pequeños detalles poéticos.

    • Zona de dibujo y expresión

    • En 11 m² cada decisión debía ser ligera. No se buscó llenar la habitación, sino dejar que el paisaje tuviera protagonismo.

    • Hugo puede abrir la ventana y reencontrarse con su mundo. Sentirse siempre conectado a él.

    • El mar ya no está solo fuera. También forma parte de su espacio de crecimiento.

    • Ahora lee mirando el horizonte, dibuja inspirado por el agua y siente su habitación como un lugar propio.

    • No es un cuarto con temática marina. Es un espacio que dialoga con su historia.

  • A veces, el mejor diseño no consiste en añadir cosas.
    Consiste en entender qué ya forma parte de la vida de un niño y ayudar a que siga creciendo con él.

    Si el mar forma parte de la historia de tu hijo, podemos ayudarte a crear un espacio que mantenga viva esa conexión mientras crece.

Un mar que también se habita.

El sonido de las olas, el horizonte y la sensación de libertad que transmite el agua forman parte de la banda sonora de su vida.

El mar ya no está solo fuera. También forma parte de su espacio de crecimiento.

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